Cuatro cosas que hay que saber sobre la uva syrah

Syrah

Syrah, de McD22 en Flickr, CC BY 2.0

¿Quién es? La syrah, noble de fama y de carácter, es como esa persona con la que sabes que se puede contar para ir adonde sea sin que te falle: da relativamente pocos problemas para su cultivo y cuando se controla adecuadamente la producción, es capaz de dar vinos maravillosos y aromáticos, de gran textura, color y sabor, así como muy aptos para el envejecimiento.

Como nada es perfecto, esta cepa, por lo demás bastante fuerte, es vulnerable a algo conocido como ‘decaimiento’, enfermedad que mina a la planta y su fruto hasta ocasionar su muerte, y de la que aún no se conoce con certeza su origen; también es bastante sensible a la botritis.

Por lo demás, la syrah ha sabido adaptarse perfectamente a una variedad de terrenos y climas, cambiando hasta su nombre para expresar mejor las características de la tierra: Syrah es como se le conoce en el Viejo Mundo, y más  específicamente en su Francia natal; su otro yo mas exuberante es Shiraz, como se le bautizó en Australia, nombre que usan también algunos productores del Nuevo Mundo, e incluso alguno que otro en puntos de Europa. En general en el mercado mundial predomina el estilo de vinos frutales del Nuevo Mundo.

A pesar de su comprobado origen francés, el nombre de la syrah con frecuencia evoca los legendarios vinos de Shiraz (en Irán) de la antigüedad, aunque en realidad es muy improbable que aquellos vinos tengan relación con esta uva. También debido a su nombre, otras anécdotas sitúan su aparición en la antigua ciudad griega de Siracusa en Sicilia. Nota: no debe confundirse esta variedad con la uva Petite Sirah, una variedad emparentada con la primera, aunque distinta.

¿Que la hace especial? Tanto si es de frío como de calor, los taninos firmes pero redondeados, la textura densa y la pigmentación intensa y brillante, rojo violáceo profundo son características de los vinos de syrah. El sol abundante le proporciona aromas de frutos del bosque y compotas, con algún toque especiado y de regaliz; en el caso de los shiraz australianos, son famosos por su toque achocolatado.

De las regiones mas frías se obtienen vinos más terrosos y ahumados, con bastante cuerpo, aunque sedosos y aristocráticos; los toques florales (el de violeta es muy característico del Midi francés), de cerezas negras, grosella y moras; las especias y en particular la pimienta negra es muy del valle del Ródano; de ésta zona también es típica un cierto carácter algo oscuro y aceitunado, bastante tánico, con toques de trufa, o a veces también de brea.

La syrah se entiende muy bien con cabernet sauvignon y merlot para redondear el paladar de los vinos o mejorar su estructura. En Australia, España y Francia se mezcla también con mourvèdre o monastrell, y con la garnacha.

Lugares de interés: a pesar de las románticas leyendas sobre su posible origen oriental, el valle del Ródano en Francia es la cuna de la syrah; sus mejores y más afamados vinos provienen de Chateauneuf-du-Pape, Côte Rôtie, y Hermitage, en donde se prefiere para su cultivo las laderas y pendientes altas que ayudan a que se concentre su sabor.

En España, la syrah ha llegado para quedarse, demostrando estar muy a gusto en el mediterráneo, aunque no por ello se da menos en las zonas de clima continental; se cultiva en Baleares, Murcia, Comunidad Valenciana, Cataluña, Aragón, y Castilla La Mancha, dando por lo general vinos con notas muy sobresalientes de bayas maduras y especias, amplios y fáciles de beber.

En EEUU, la syrah se cultiva en las zonas mas frescas del estado de Washington, mientras que en California se hizo rápidamente popular gracias a, entre otros factores, la actividad de los ‘Rhône Rangers’, un grupo de viticultores conocidos por su trabajo en promover la introducción y cultivo de variedades del Ródano en esa zona.

Al otro lado del mundo, la variedad shiraz es casi sinónimo de Australia, donde es la cepa más plantada, mas notablemente en la zona de Barossa Valley; la syrah/shiraz también tiene una presencia cada vez más significativa en Argentina, Chile y Sudáfrica.

¿Mejores maridajes? Los vinos de syrah son bastante versátiles para casar con una variedad de platos, desde los sabores más sencillos y sin pretensiones, hasta platos de gran refinamiento, aunque es cierto que tienden a ir mejor con sabores más intensos. Un syrah con recuerdos ahumados, por ejemplo, será un buen acompañante para cecinas o quesos curados.

También es importante recordar que los syrah/shiraz de zonas cálidas contienen más alcohol, que puede obliterar los sabores más sutiles; en general será mejor evitar los tintos con el pescado y platos delicados, o los picantes, con los que el alcohol y los taninos de estos vinos no se llevarán nada bien. Un fresco syrah rosado, en cambio, podría ser una opción muy agradable para estos platos.

Los vinos vigorosos, con más cuerpo y toques especiados son excelentes acompañantes para carnes a la parrilla o asadas: una buena hamburguesa, embutidos de res, pato, ganso o cochinillo asado, y caza; o bien con ricos guisos de las abuelas.

Un rosado de syrah o un tinto más fresco y ligero, o de medio cuerpo, acompañará bien al cordero y al pavo, o bien se puede aprovechar el carácter frutal típico de las regiones cálidas para acompañar carnes y aves con fruta, o quizás pimientos rellenos; para quienes gustan de las cocinas del mundo, se recomienda con pinchos de pollo estilo yakitori o en salsa agridulce, mientras que los vegetarianos pueden aprovechar las notas minerales y especiadas en estos vinos para combinar con platos a base de champiñones, berenjenas a la plancha y/o legumbres.

Leer esta entrada en inglés: Four things to know about Syrah.

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